martes, 30 de agosto de 2011


Hola de nuevo. He estado fuera de casa varias semanas visitando a la familia y todo eso que se suele hacer en verano. No sabría deciros si me lo he pasado bien o mal. Supongo que a ratos, los primeros días fueron como estar en el puto infierno -problemas personales bla bla bla- pero los dos últimos días fue... como lo diría... ¿bonito? Estoy mezclando una serie de sentimientos y realidades que no hay por donde cogerlos.
La cuestión es que he sobrevivido gracias a algunas personas que hacía años que no veía y gracias a encuentros familiares pude volver a verlas -más bien verlos-.
Aquí hay otro problema: ellos.
Es raro definir a alguien a quien no conoces mucho, en realidad no lo ves más que una vez al año y con suerte.
Son ese tipo de personas que cuando estás con ellos eres la/el más feliz del mundo; te vas a dormir, te levantas al día siguiente y dices: ¿dónde coño está mi energía? Recuerdas tu noche de ayer y se jode todo; ahora cada uno se va por su lado, a su ciudad. Son tan grandes los espacios de tiempo que si te he visto no me acuerdo, y duele, duele mucho.
Dudo que me entendáis y la verdad es que no me extraña, a veces no me entiendo ni yo.

3 comentarios:

Florencia dijo...

Es lindo tener bellos recuerdos, pero la parte fea de esto es cuando ves que falta mucho para volver a vivirlos.

Irene dijo...

es una amistad o como quiera que lo llames diferente, los ves una vez al año, en el lugar a donde vas de vacaciones, pasas unas semanas con ellos, pero luego estás todo el año sin verlos. No llegas a conocerlos del todo, y no los ves día a día, pero te hacen feliz. A mi me pasa.


Vale, he sido muy cursi

Carla; dijo...

Pues lo creas o no, te entiendo perfectamente. Cada verano pasa exactamente lo mismo, o al menos a mí y la verdad que ya cansa un poco, pero bueno, siempre te queda ese recuerdo :)